Ib (corazón)

Ib, simbolizado por el corazón, era considerado una de las partes espirituales más importantes del ser humano, según la mitología egipcia.
Los egipcios emplearon dos palabras diferentes para designar el corazón: Ib y Haty.
Con el termino Ib se suelen referir al corazón como órgano que originaba los sentimientos, la sede del pensamiento, memoria, inteligencia, conciencia, imaginación, valor, fuerza vital, el deseo, etc.
La palabra Haty (ḥ3ty), solía utilizarse para indicar el corazón en su aspecto físico.
Como para otras antiguas culturas, el corazón era la sede de las emociones, también del pensamiento intelectual, conciencia y moralidad.
La escatología egipcia (religión), suponía que el corazón, tras la muerte, era sometido a la psicostasis: el Ib, representado por el corazón del difunto, era depositado por los dioses en el platillo de una balanza y en el otro estaba situada la Maat, la justicia y armonía universal, simbolizada por una pluma de avestruz.
En las momias egipcias, en la zona del corazón, se solía colocar un escarabeo, la representación de Jepri, el escarabajo símbolo de la resurrección, con la inscripción:
No hablarás contra el corazón durante el juicio de Osiris.
El Ib en el lenguaje egipcio
Entre los antiguos egipcios, la concepción animista del corazón quedaba expresada en frases cotidianas como:
aut-ib "alegría" (literalmente: amplitud de corazón),
aqa-ib "honrado" (de corazón correcto),
uba-ib "confiar en" (abrir el corazón),
ua-ib "insolente" (exceso de corazón),
uah-ib "capaz de hacer" (soltar el corazón),
beten-ib "insolente" (de corazón desafiante),
hehy-en-ib "ingenioso" (de corazón que busca),
jak-ib "enajenado" (carente de corazón).

Ka

El símbolo Ka se retrataba de diferentes formas en el arte egipcio, una de esas formas era representar una persona idéntica a la otra, o como una persona con los brazos levantados sobre su cabeza como muestra la figura.
Simbólicamente representa la recepción de los poderes de la vida de cada hombre dirigido a los dioses, es la fuente de esos poderes y a su vez es el "doble espiritual", que cada hombre posee porque nació con él y continúa viviendo aún después de que la persona muere.
El Ka vive en el cuerpo y necesita del cuerpo después de la muerte.
Y este es el motivo principal por el cual los egipcios momificaban los cuerpos.
Si el cuerpo entraba en estado de descomposición, su doble espiritual moriría y de este modo se perdería la oportunidad de acceder a la vida eterna.
Un eufemismo egipcio para la muerte decía: "ve con tu Ka".
Después de la muerte el Ka se transforma en supremo.
Los reyes decían que tenían varios Ka. Ramsés II anunciaba que tenía más de 20 Ka.
El Ka era mucho más que un pensamiento. 
Cuando el Ka actuaba, la materia y el espíritu estaban en plenitud.
Al Ka se le puede concebir como la conciencia o la guía personal de cada hombre exhortando la bondad, la quietud, el honor y la compasión.
En imágenes y estatuas se representaba teniendo en cuenta la idea de belleza y vigor de cada individuo.
El Ka es el orígen y el dador de lo que los egipcios consideraban "la vida eterna".
A Osiris se le llamaba "el Ka de las Pirámides".

Curiosidades egipcias (pirámides)

Tardamos 22 siglos en calcular la distancia entre la Tierra y el Sol, se hubiese sabido mucho antes si alguien hubiese multiplicado por 1.000.000.000 la altura de la Pirámide de Keops, construida 30 siglos antes de Cristo.
La orientación de Keops, Kefrén y Micerinos, coincide exactamente con las tres estrellas centrales de la constelación de Orión (Osiris para ellos). 
Las Pirámides de Guiza, están construidas bajo la misma línea de la constelación del cinturón Orión.
Los egipcios llamaban a esta constelación Osiris.
Las medidas de las Pirámides están relacionadas con las matemáticas, entre otros con el número Pi.
La palabra "pirámide" viene de los vocablos griegos "piro" (fuego), y "amid" (estar en el centro). 

La espiral

Espiral en el Templo de Hathor en Dendera. 
Es la expresión de todo lo que se mueve en el Universo, por lo tanto es la energía cósmica en movimiento.
La espiral es la forma más esquemática de la evolución del Universo.
En el sistema jeroglífico egipcio, este signo, que corresponde a la letra vau hebrea, designa las formas cósmicas en movimiento, que equivale a la relación entre la unidad y la multiplicidad.
Templo de Seti I en Abidos. 
Se relacionan con la espiral las serpiente y los lazos. Es un signo macrocósmico.
Por su sentido de movimiento y desarrollo progresivo es el atributo del poder que se haya en el cetro del faraón egipcio.
Ya las antiguas tradiciones distinguían entre la espiral creadora, que se representaba dextrógira (hacia la derecha), y la destructora o torbellino, que se representaba levógira (hacia la izquierda).
Hasta se consideró una figura destinada a provocar el éxtasis con su mera contemplación como si se tratara de una sotisficado y potente mandala, capaz de alterar el estado de conciencia ordinario.
Parece que en muchos lugares representaba el ciclo "nacimiento-muerte-renacimiento", así como al sol, que se creía seguía ese mismo ciclo, naciendo cada mañana, muriendo cada noche y renaciendo a la mañana siguiente.
Es imposible datar las primeras espirales grabadas en piedra.
Las vemos en los mounds norteamericanos, en la selva amazónica y en varias zonas de Colombia y Perú.
En algunas ocasiones se encuentran dos espirales unidas, llamada espiral celta o sistral, como si se trataran de un 8 que a su vez es otro símbolo universal: el infinito en las Matemáticas y el yin y el yang de los taoístas.
La espiral es uno de los símbolos más universales. 
Para los celtas, la espiral no tiene ni principio ni fin. 
Es un continuo cambio evolutivo que representa la vida eterna.