24 de abril de 2009

La leyenda de Isis y Osiris

Ella es la diosa de la belleza y él es el dios de la vida.
La unión de la belleza y de la vida solo puede hacerse en las alturas del mito, a través de un cuento de amor.
Osiris, es la fuerza creadora que da calor a la tierra para que sea fecunda.
En este sentido Osiris e Isis son el sol y la tierra. Isis es la tierra, a quien Osiris hace germinar con su calor, y del amor de ambos nacen todos los seres vivos.
Osiris es el eterno masculino e Isis el eterno femenino, el hombre y la mujer elevados a su pura esencia. Y es natural que no puedan hacer otra cosa que amarse.
Isis y Osiris tenían un hermano, Seth; que pemanentemente intrigaba contra Osiris.
La venganza que Seth preparaba a su hermano Osiris no era otra que una muerte cruel y deshonrada, repartiendo su cuerpo en pedazos por todo el reino.
El plan hubiese sido bueno y triunfal para el dios del desierto, pero éste ignoraba la voluntad y poder de su otra hermana, Isis, esposa de Osiris.
Ayudada por su también hermana Neftis, Isis logró reunir los pedazos del cuerpo de su marido y devolverle a la vida.
Pero para ello necesitaba las 14 partes en las que Osiris había sido dividido, y de todas ellas le faltaba el sexo, que se lo había tragado un pez del Nilo.
Fue entonces cuando la diosa Isis se convirtió en milano hembra y batió sus alas para devolver el aliento vital al difunto.
Se posó en el lugar del desaparecido sexo y lo hizo reaparecer, devolviendo la vida a su esposo.
En ese momento tomó el papel de hombre siendo mujer y traspasó el umbral de la muerte siendo la única diosa que lo habría conseguido.
Isis logró que Osiris volviera a nacer, y después hizo que éste la fecundara, de lo que daría a luz a su hijo Horus, nacido de la imposible unión de la vida y la muerte.
Bajo la forma de la estrella Sostis, Isis controlaba con sus lágrimas las crecidas del río Nilo, principal fuente de vida para Egipto. 
Y a las orillas del río Nilo crecían las matas de papiros que no eran más que los cabellos de la diosa.