31 de marzo de 2009

Trisquel celta

La palabra Trisquel significa tres alas o brazos y parece ser un símbolo solar.
Junto con las espirales, se ha encontrado labrado en piedras de castros de Galicia y otros lugares del mundo.
Símbolo celta con las tres espirales en movimiento representa tres manifestaciones de Dios.
En la cultura celta se consideraba como símbolo de buena suerte y de protección.
De hecho los guerreros celtas lo portaban como amuleto.
El Trisquel manifiesta el principio y el fin, la eterna evolución y el perpetuo aprendizaje.
Como talismán era usado para curar fiebres y aliviar heridas.
En el arte del Feng Shui se emplea para neutralizar agresiones cósmicas, terrestres y humanas y generar paz, amor y abundancia. Facilita el equilibrio entre el cuerpo la mente y el espíritu.
Su diseño está lleno de misterios.
Son tres espirales que entran y salen en el círculo representando con estos dos sentidos de giro la dualidad de las fuerzas que están en permanente interacción en la naturaleza y por su número (el tres), el equilibrio.
El número de elementos que lo conforman es de nueve (dos veces tres espirales y tres círculos interiores) más el circulo exterior conforman el diez, el número perfecto.
El círculo exterior tiene la doble cualidad de representar la totalidad y al tener inicio y fin es equivalente al uroboro, la serpiente que se muerde la cola y que está en renovación permanente.
En la cultura celta los Druidas eran los únicos que podían portar este símbolo sagrado. Simbolizaba el aprendizaje, y la trinidad pasado, presente y futuro.
Los Druidas eran pequeños dioses andantes, templos vivientes que albergaban y portaban sobre su pecho las tres esencias de la divinidad.
Pero el Trisquel no era solamente una forma de llamar al orden o de ostentar el poder.
Era una herramienta mágica, religiosa y conductista hacia los mundos ancestrales.
Desde el punto de vista mágico el Trisquel es un talismán y según las leyendas puede obrar la curación de quitar la fiebre, aliviar heridas y conducir a las almas de los difuntos ante la presencia de sus antepasados.
Desde el punto de vista espiritual el Trisquel servía para dar paz de espíritu y estado de ánimo a aquellos que lo tocaban al tiempo que invocaban a sus dioses.
Los Druidas meditaban mirando al Trisquel, lo reproducían en sus claros de bosque y lo grababan en las piedras y en las cortezas de los árboles.
El Trisquel les permitía entrar en estados alterados de conciencia.
El giro de los brazos rematados con esferas era el detonante capaz de lograr el desapego de lo material alcanzando así la trascendencia.
Dicen que sólo hace falta relajarse y observar un Trisquel para lograr un estado de tranquilidad y paz interior.